El mercado inmobiliario en Venezuela, y
específicamente en el estado Lara, atraviesa una etapa de reajuste donde el
precio de una propiedad ya no depende únicamente de sus metros cuadrados. Hoy,
factores como la autonomía de servicios, la solvencia administrativa y
el rigor técnico dictan quién logra cerrar una venta y quién se queda
con un cartel de «Se Vende» por tiempo indefinido.
Según la abogada Ana Isabel Romero Álvarez y
asesor jurídico de Inmobiliaria
Kurura afiliada a la Cámara inmobiliaria del estado Lara, el
precio de una propiedad, es el resultado de una compleja ecuación que mezcla
tecnicismo, operatividad de servicios y la psicología del vendedor.
¿Qué elementos definen los
precios de los inmuebles en Venezuela?
Transacción exitosa
Para Romero, el primer paso hacia
una transacción exitosa es el desapego a la improvisación. La abogada enfatiza
que el mercado actual exige el respaldo de profesionales adscritos a
instituciones como la Cámara Inmobiliaria o SOITAVE (Sociedad
de Ingeniería de Tasación de Venezuela).
«Es fundamental contar con el
avalúo de un tasador experimentado», señala. Este proceso técnico es el
único capaz de traducir las características físicas de una vivienda en cifras
cónsonas con la realidad económica del país, evitando que los propietarios
naveguen a ciegas en un entorno financiero volátil.
El «Plus» de la autonomía:
Plantas eléctricas y agua
En un contexto donde las fallas
de los servicios públicos son una variable constante, la valoración de los
inmuebles en Barquisimeto y Cabudare ha dado un giro hacia la autonomía
funcional. Ya no se trata solo de metros cuadrados, sino de la capacidad de la
vivienda para seguir operativa frente a contingencias.
Energía y Recreación: La
presencia de plantas eléctricas y piscinas operativas se ha convertido en un
«valor agregado» que marca una distancia abismal entre inmuebles de un mismo
urbanismo.
Hídrica: En zonas como
Cabudare, el precio de cierre se eleva significativamente si la propiedad
cuenta con tanques (aéreos o subterráneos) de alta capacidad y sistemas de
bombeo o hidroneumáticos operativos.
«Si un inmueble posee un sistema
de agua que garantiza el servicio y su vecino no, la disparidad de precios es
evidente e inmediata», afirma la consultora jurídica.
Zonas premium y la
exclusividad
Definir qué es una «zona premium»
en Barquisimeto va más allá de la ubicación geográfica. Para la Cámara
Inmobiliaria, estas áreas se definen por un ecosistema de lujo
residencial, seguridad privada y servicios exclusivos.
Romero destaca que el acceso a
estadísticas reales es un privilegio de los agremiados: «Contamos con
estadísticas trimestrales que permiten estimar con precisión el valor del metro
cuadrado en sectores de alto poder adquisitivo». Estas zonas se
caracterizan no solo por construcciones modernas, sino por un entorno comercial
que incluye bodegones de productos importados y una alta plusvalía del entorno.
La amenaza de la obsolescencia
Un punto crítico en el análisis
de Romero es el futuro impacto del crédito bancario. Actualmente, ante la
ausencia de financiamiento y nuevas obras, los inmuebles de «data vieja»
mantienen precios competitivos. Sin embargo, la abogada advierte sobre un
posible punto de quiebre:
«Estamos convencidos de que
cuando regresen las construcciones nuevas y los créditos bancarios, las
propiedades antiguas sufrirán un alto impacto en su valoración», explica.
El resurgimiento del sector constructor podría depreciar las viviendas usadas
que no se hayan actualizado.
Comodidad
Solvencia y documentación
La transparencia administrativa
es, a juicio de la experta, un factor de confianza que incrementa el valor de
mercado. Una propiedad con deudas de condominio, servicios básicos o impuestos
municipales no solo es menos atractiva, sino que representa un riesgo jurídico.
«La falta de solvencia resta
valor porque el comprador debe asumir esas deudas», comenta Romero.
Mantener la documentación al día (título de propiedad y servicios cancelados)
es la única garantía de una venta óptima y una firma rápida ante el registro.
Valor sentimental Vs Valor
real del mercado
Uno de los aportes más
reveladores de la Abogada Ana Isabel Romero es la distinción entre el «valor
de deseo» (o valor sentimental) y el valor real de mercado.
La abogada Ana Romero explica que
la distinción entre el valor sentimental y el valor real de mercado es uno de
los conceptos más complejos de transmitir a los propietarios en Venezuela hoy
en día. Mientras que el valor sentimental se construye sobre los recuerdos, el
sacrificio personal de años de trabajo y el apego emocional hacia el hogar
donde crecieron los hijos, el mercado se rige por criterios estrictamente
técnicos y funcionales. La abogada enfatiza que, aunque un propietario sienta
que su inmueble vale más por su historia personal, «el comprador no va a
comprar tus recuerdos», sino que busca metros cuadrados eficientes y una
propiedad que responda a la realidad económica del momento.
Por otro lado, el valor de
mercado se determina mediante la oferta y la demanda, basándose en la
estructura física, la ubicación y servicios adicionales como pozos de agua,
plantas eléctricas o seguridad en urbanismos cerrados. Romero destaca que la
escasez de créditos hipotecarios y la alta oferta de inmuebles por parte de
quienes han emigrado han creado un entorno donde solo las propiedades con
precios competitivos y gran funcionalidad logran atraer a los pocos compradores
con capacidad de pago. En conclusión, el éxito de una venta depende de entender
que el valor real es «lo que el mercado te está arrojando» y no la estimación
subjetiva que el propietario asigna a su inversión emocional.
Los riesgos del «Efecto Ancla»
y el valor sentimental
La abogada Romero advierte que
«es muy peligroso el valor sentimental en los inmuebles en Venezuela porque
muchos propietarios cometen el error de probar a la suerte con un precio
sentimental que está muy alto a comparación del mercado». Según explica, el
principal riesgo es que «se queme el inmueble y sencillamente te quedas
varado sin poder venderlo y el inmueble no tiene rotación».
Al salir con un precio fuera
de la realidad técnica, ocurre lo que ella denomina como el efecto ancla:
Falta de interés: «Pocos
compradores te van a buscar y los reales te van a ignorar».
Depreciación y sospecha: La
propiedad «se va a depreciar en el tiempo… genera sospecha ¿por qué será que no
se vende? ¿tendrá problemas de papeles? ¿puede que esté en deterioro total?».
Costos acumulados: «Mientras
esperas vender tu inmueble a ese precio ideal que tú consideras, los costos de
mantenimiento como condominio, vigilancia, reparaciones siguen corriendo y
merman al final la ganancia».
Ana Isabel Romero Álvarez miembro
de la Junta Directiva y Consultora Jurídica de la Cámara inmobiliaria de Lara
El factor educativo
El mayor obstáculo para la
movilidad del sector inmobiliario hoy en día es la resistencia de los
propietarios a aceptar la realidad técnica. El «valor sentimental» a
menudo infla los precios por encima de lo que el mercado está dispuesto a
pagar, lo que genera un «resquebrajamiento» en la comercialización y hace que
el inmueble deje de ser «apetitoso» para los inversores.
Por: Edwin Hevia Cadevilla / NB
Fuente:
www.noticiasbarquisimeto.com
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